Cirugía del Pie

Cirugía del pie

Regimen ambulatorio

  En nuestras instalaciones se realizan pequeñas intervenciones a nivel ambulatorio, con anestesia local si precisan de ella.

  • Uñas encarnadas

  Una de las técnicas más solicitadas son las relacionadas con el tratamiento definitivo para las uñas que se clavan, por la cual se elimina la porción de la lámina ungueal problemática. Es una práctica poco invasiva y con un post-operatorio de no más de 10 días, pudiendo deambular inmediatamente después de la intervención siempre y cuando sea con calzado descubierto. Esta requerirá de un número variable de curas posteriores, aunque por regla general no suelen ascender a más de 4-5 sesiones.

  • Infiltraciones

  En ocasiones, algunas patologías con carácter osteodegenerativo requieren de un tratamiento infiltrativo local que palie y mejore la sintomatología dolorosa de las mismas. Por ejemplo, no son inusuales los procesos artrósicos, en las que el cartílago articular se degenera y la fricción entre las dos superficies óseas desnudas provoca desde molestias hasta limitación del movimiento. El medicamento de elección para infiltrar sería en este caso el ácido hialurónico, puesto que crea una barrera gelatinosa que reducen el rozamiento, mejorando el deslizamiento de las carillas articulares.

  Cuando la patología presentada cursa con inflamación, puede optarse por la infiltración de corticoides, aunque esta debe ser realizada con cautela y nunca superando más de dos sesiones al año, al ser una sustancia cuya línea riesgo-beneficio es extremadamente delgada.

Regimen hospitalario

  Desde la Clínica Ayrim también se conciertan intervenciones de mayor envergadura que, aunque requieren realizarse en centros hospitalarios o quirófanos, la estancia sólo corresponde al tiempo que dure la propia cirugía. Estas se llevan a cabo por profesionales asociados a la entidad con una amplia experiencia en el sector quirúrgico.

  • Dedos en garra

  Cuando existe una deformidad digital en la cual los dedos se consolidan en forma de garra, en mazo o en martillo, esta puede ser tratada mediante una sencilla intervención en la que se reconforma la orientación de sus segmentos. Este abordaje estar siempre respaldado por un estudio biomecánico previo, y rara vez se realiza de forma aislada, ya que suele asociarse con patologías más complejas que comprometen tanto al estado de la musculatura como a la morfología ósea del conjunto del pie.

  • Juanetes

  Conocidos como Hallux abductus valgus por los especialistas, se trata de la deformidad por excelencia en las intervenciones quirúrgicas de Podología. Es una desviación progresiva de la articulación del dedo gordo hacia el eje externo del pie, frecuentemente asociada la aparición de una excrecencia ósea en el borde interno y a la presencia del segundo dedo en garra -cuyo plato flexor, que lo ancla hacia el suelo, se ha roto-.

  Existe la falsa creencia de que los juanetes son causados por un calzado inadecuado -tacones altos de punta estrecha-, pero esto sólo es un agravante, no el origen. La teoría más aceptada es que el HAV aparece desencadenado por una morfología típica de los pies, con un primer metatarsiano insuficiente o hipermóvil, con cabeza redondeada, que es incapaz de anclarse al suelo durante la fase de propulsión -recordemos que la cabeza del primer metatarsiano debe llevar casi toda la carga del empuje del cuerpo hacia delante-, obligando al pie a pronar infructuosamente, creando una angulación de la primera articulación metatarsofalángica con adaptación progresiva de los tejidos blandos. Esta acomodación biomecánica fomenta la consolidación a nivel óseo, con desplazamiento de la carilla articular del metatarsiano hacia el exterior del eje podal.

  Es una intervención compleja que necesita de una evaluación biomecánica previa minuciosa para determinar el origen exacto del mecanismo de producción, ya que según sea, se escogerá una u otra técnica.

  El postoperatorio es más largo, con necesidad de un mayor número de curas, pero la deambulación debe ser precoz con ayuda de zapatos ortopédicos que descarguen completamente la zona intervenida, con el fin de reducir la necesidad del tratamiento con anticoagulantes concomitantes.