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ME DUELE EL CUELLO, ¿POR QUÉ?

¡Buenas Ayrimers! En el blog de hoy vamos a hablar de un tema muy interesante y que vemos mucho en consulta. Hablaremos del dolor cervical agudo. ¿Te ha pasado alguna vez que te has levantado por la mañana y no puedes girar el cuello? Seguro que sí, a todos nos ha pasado alguna vez. ¿Cuántas veces has pensado: “buah menuda contractura tengo, no puedo ni girar el cuello”? Pues hoy vengo a arrojaros luz a cerca de este fenómeno que denominamos “tortícolis” o como decimos en clínica “dolor cervical agudo”.


¿ESTA PROVOCADA LA TORTÍCOLIS POR UN ESPASMO MUSCULAR?

Lamento decirte que no, aunque podemos pensar que esto es así por el conocimiento cultural que nos han educado sobre las contracturas musculares. Pero déjame decirte que las contracturas es un “UNICORNIO”, es decir, todo el mundo tiene en su mente que es un unicornio (seguramente tu te hayas imaginado ese caballo blanco con un cuerno y pelaje blanco o de colores). Pero la realidad es que nunca hemos visto uno, simplemente es una representación mental que hemos hecho a cerca de cambiar un concepto (ponerle a un caballo un cuerno y poderes mágicos). El ser humano es maravilloso creando este tipo de realidades inventadas, realmente es lo que nos hizo evolucionar y sobrevivir como especie. Si no sabes de que te hablo te recomiendo mucho un libro que se llama “Sapiens, de animales a dioses”.


Bueno, seguimos que me pierdo. Esto mismo sucede con la contractura. Cuando hablamos de contractura muscular hablamos de un término que hemos trasladado erróneamente hacia algo inventado. El término contractura se usa médicamente para definir un crecimiento de tejido de colágeno (fibrosis) en el tejido muscular o tendinoso. Este crecimiento aberrante solo sucede en enfermedades o afectaciones neurológicas como por ejemplo la enfermedad de Dupuytren o un brazo espástico (muy característico en pacientes que han sufrido un ictus). Esta afectación tan peculiar suele abordarse médicamente con toxina butolínica y tratamiento conservador. Y en casos muy graves incluso puede conllevar cirugía.




Con el tiempo este término se ha ido desvirtuando debido a diversas teorías (no científicas o no demostradas en su momento) hasta el término “contractura muscular”. Este término hace referencia a un anudamiento o contracción del músculo en una zona localizada (zona hipertensa). Pero lamento decirte querido lector, que esto simplemente es humo. La ciencia no ha podido demostrar que en el músculo se provoquen este tipo de afectaciones. Entonces, te preguntarás…


¿Y POR QUÉ ME DUELE EL CUELLO Y SE ME QUEDA PILLADO?

Veras, como te decía anteriormente el músculo es un sistema muy vivo vascularmente, gracias a esto no necesita estar muy inervado por nuestro sistema nervioso central, ya que de el puede obtener gran cantidad de información. Sin embargo, tejidos más avasculares como pueden ser el disco articular (zona periférica realmente, ya que el núcleo pulposo no tiene inervación), las articulaciones vertebrales o los ligamentos son estructuras poco vascularizadas y por tanto bastante protegidas por el sistema nervioso (muy inervadas). En este caso, cuando hablamos de dolor agudo cervical podemos tener dos afectaciones que observamos frecuentemente en consulta:


- Sindromes discogénicos: es una afectación degenerativa del disco donde se produce una pérdida de agua (deshidratación) que como consecuencia provoca una activación de información nociceptiva a nuestro cerebro. Es decir, provoca una cascada de información que como consecuencia a veces trae consigo una respuesta aguda de protección (dolor). Y digo a veces, por que no todos los discos deshidratados duelen, igual no duelen todas las hernias o protrusiones, pero eso lo dejamos para otro capítulo del blog.


- Síndromes fascetarios: igual que sucede en el disco, la faceta articular también puede sufrir lesiones o cambios. Estos cambios, provocan también una cascada inflamatoria que también llevan a veces a una información nociceptiva que puede provocar dolor.


Ambos síndromes tienen características parecidas que entre ellas encontramos:

- Dolor agudo de predominio matutino (es decir, siempre vamos a estar peor por la mañana) y que empeoran con el reposo (suelen empeorar cuando nos movemos menos o mantenemos posturas en el tiempo, por ejemplo, estar delante del ordenador).


- Limitan el rango articular del cuello principalmente en rotaciones, signo identificativo de esta patología.


- Pueden dar dolor irradiado hacia la cabeza, cuello y hombros.


- El dolor el paciente lo describe como una sensación sorda o difusa (difícil de localizar).


Aquí en las siguientes fotos os voy a dejar dos imágenes sobre esto que hemos hablado anteriormente donde se pueden observar mapas de dolor relacionado con las facetas articulares o los discos, seguro que más de uno os llama la atención por que lo hayáis padecido alguna vez.












Ni que decir tiene, que en estos casos el trabajo a través de terapia manual, basado en un buen diagnóstico clínico, puede ser clave para la mejoría de estos síntomas. Siempre acompañado de un tratamiento activo donde trabajemos estructuras músculo-esqueléticas. ¡Y hasta aquí el post de hoy! Espero que te haya gustado y hayas aprendido un poco más sobre el dolor cervical agudo inespecífico. Y si padeces algo parecido a estos síntomas te recomiendo que te pongas en manos de un fisioterapeuta.

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