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Lesión del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) en Deportistas

La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es un desafío significativo para los deportistas, ya que puede tener un impacto devastador en la carrera atlética. Como centro especializado en fisioterapia deportiva, mi objetivo es proporcionar una visión profunda de esta lesión basada en la evidencia científica más actualizada, e iluminar un poco el camino de como se suele comportar un proceso de recuperación de una lesión de LCA.

Una lesión y un desafío deportivo.

El LCA, esencial para la estabilidad de la rodilla, es vulnerable a lesiones, especialmente en deportes que implican cambios de dirección y movimientos bruscos (por ejemplo: fútbol, baloncesto, pádel...). Esta lesión puede llevar a la pérdida de función, inestabilidad y, en última instancia, puede llevar al deportista a que frene su actividad deportiva. La evidencia científica respalda la importancia de un enfoque multidisciplinario para abordar esta lesión, con la fisioterapia deportiva desempeñando un papel crucial en el proceso de recuperación.

Fases de la recuperación.

La recuperación de una lesión del LCA no es un proceso lineal, sino un viaje dividido en fases distintas. Comprender estas fases es esencial para diseñar un programa de ejercicios que aborde las necesidades específicas de cada paciente.

Fase Aguda (Pre y post-cirugía, primeras 2 semanas): Control del Dolor e Inflamación.

  • Ejercicios isométricos: Contracciones musculares sin movimiento para mantener la fuerza y controlar la inflamación.

  • Trabajo del miembro contralateral de fuerza. Hay muchos estudios que respaldan que el trabajo del lado sano hipertrofia el lado afecto.

  • Imaginería motora. En procesos inflamatorios agudos y post-cirugía lo normal es que el paciente esté inmovilizado un periodo corto de tiempo. Podemos ayudarnos del movimiento de la pierna sana e imaginar o intentar mover lo posible con ayuda de la sana el miembro afecto. Este trabajo reforzará las conexiones neuronales con la zona lesionada previniendo que esta se deteriore generando más debilidad muscular e inestabilidad.

  • Rango de movimiento pasivo: Movimientos suaves para prevenir la rigidez articular.


Fase Subaguda: Restauración de la Movilidad y Fuerza Inicial:

  • Ejercicios de Fuerza isotónicos: Fortalecimiento controlado para estabilizar la rodilla.

  • Ejercicios de movilidad cadena cinética cerrada: Incorporar actividades funcionales que puedan mejorar el rango articular del deportista hasta los niveles óptimos. Siempre intentar hacer movilidad funcional no en pasivo, ya que el movimiento emerge con un objetivo y el rango de movilidad debe construirse desde esta funcionalidad.


Fase Intermedia: Construcción de la Fuerza y la Estabilidad:

  • Entrenamiento neuromuscular: Mejorar la conexión mente-músculo para prevenir futuras lesiones. Estos ejercicios buscan iniciar el proceso de return to play (RTP) del deportista. Podremos trabajar gestos técnicos con diferentes estímulos.

  • Ejercicios unipodales: Desarrollar estabilidad y equilibrio. Además de fuerza en la musculatura estabilizadora de la rodilla.


Fase Avanzada: Preparación para el Regreso al Deporte:

  • Ejercicios pliométricos: Entrenamiento de saltos y movimientos explosivos.

  • Simulación deportiva: Integrar actividades específicas del deporte para adaptar la rodilla a las demandas atléticas.


Evidencia Científica Actualizada.

La literatura científica respalda la efectividad de estos enfoques. Estudios recientes, como el de Myer et al. (2021), han demostrado que el entrenamiento neuromuscular específico puede reducir significativamente el riesgo de re-lesión. Además, investigaciones de Grindem et al. (2022) destacan la importancia de la progresión individualizada en la dosis de ejercicio para lograr una recuperación óptima.

Progresión de la dosis de ejercicio.

La dosis de ejercicio debe adaptarse cuidadosamente para evitar la sobreexigencia y garantizar una recuperación segura pero efectiva.

Control de la Carga:

  • Monitoreo constante del dolor y la inflamación.

  • Ajuste de la intensidad y duración del ejercicio según la respuesta del paciente tanto intra-sesión cómo 24h posteriores al entrenamiento.


Progresión Gradual:

  • Aumento progresivo de la resistencia y la intensidad.

  • Inclusión de ejercicios más desafiantes a medida que la fuerza y la estabilidad mejoran.


Evaluación Continua:

  • Revisiones regulares para evaluar el progreso y ajustar el plan de tratamiento según sea necesario.

  • Comunicación constante entre el fisioterapeuta, el paciente y otros profesionales médicos involucrados.


Conclusiones.

La lesión del ligamento cruzado anterior no es el fin de la carrera deportiva; es una oportunidad para una recuperación integral. Los fisioterapeutas deportivos desempeñamos un papel fundamental en guiar a los atletas a través de un programa de rehabilitación basado en la evidencia y adaptado a las necesidades individuales. La combinación de ejercicios específicos, progresión cuidadosa y monitoreo constante es clave para alcanzar una recuperación óptima y permitir a los deportistas regresar a su máximo potencial lo antes posible. Si tienes una lesión de LCA te invitamos a que te pongas en manos de profesionales para tener una recuperación óptima. Un enorme abrazo Ayrimers.

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