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NO PUEDES COGER PESO, ES MALO PARA TU ESPALDA.

¡Buenas Ayrimers! Cuantas veces habéis escuchado esta frase en vuestra

vida. Yo por desgracia la he vivido en muchas ocasiones con varios pacientes

en consulta. Hoy os vengo a explicar un poco sobre el efecto nocebo y por qué

si debes entrenar fuerza (coger peso) para mejorar tu espalda. Aunque esto

último como verás no puedes hacerlo sin hacer un análisis de tu estado y

adaptando mucho a tus necesidades.



¿Qué es el efecto nocebo?

¿Te acuerdas del efecto placebo? Si no, no te preocupes yo te lo recuerdo. El

efecto placebo es hacer una técnica o usar un “fármaco” (simulador) que no

genera ningún efecto en el organismo pero que tu como paciente puedes ver

una mejoría de tus síntomas. Este efecto se utiliza mucho y a veces es útil. Ej:

una sacarina en personas mayores dependientes de fármacos inhibidores del

sistema nervioso (por ejemplo, Lorazepam) para dormir o la misma homeopatía

que tan discutida a veces en jergas entre compañeros de salud. Bien, pues el

efecto nocebo es el efecto contrario. ¡Y cuidado con esto por que es muy

importante que lo conozcas, ya que puede empeorar tu salud!


A veces, cuando los terapeutas hablamos con nuestros pacientes no tenemos

tan en cuenta las palabras o las expresiones que estamos utilizando. Pero,

según un estudio publicado por YiHeng Tu et. al. las palabras que decimos,

como las decimos y el contexto influye en la forma en la que el paciente

“modula” el dolor de forma inherente al tratamiento. ¿Qué quiere decir esto?

Que debemos tener mucho cuidado con las palabras que decimos ya que

podemos causar mucho daño a nuestros pacientes. Además, este estudio

invitaba a los terapeutas a medir mucho las palabras y adaptar mucho la

comunicación para no generar mensajes negativos al paciente.


Así que si te han dicho esta frase lo siento, has sufrido una iatrogenia y

probablemente el terapeuta que te la haya dicho no lleve razón. No se trata de

tener una psicología de Mr. Wonderfull entre el terapeuta y el paciente, consiste

en hacer ver al paciente que todo es posible si nos lo ponemos como objetivo y

trabajamos para lograrlo. Debes tener en cuenta que un mensaje negativo en

un proceso de deterioro de la salud (Ej. Un dolor lumbar muy agudo) puede

generar miedo, catastrofismo (dar mas relevancia al problema del que lo tiene)

y hacer que tenga una baja eficacia (en vez de intentar moverte y adaptar tu

día a día, me pongo la mantita eléctrica y me meto en la cama 5h). ¿Sabías

que cuanto más tiempo pases de baja en un dolor lumbar, más probabilidad

hay de que se vuelva crónico y pierda relación con el tejido (daño=dolor)?


¿Impresionante verdad? Cosas tan maravillosas como esta y mucho más es

capaz de hacer tu complejo sistema nervioso, ese que hace que todo funcione

o no funcione. Por tanto, espero que después de leer estas palabras cojas un

poco más con pinza lo que te dicen y siempre pongas en duda las palabras que

te decimos los terapeutas, sobre todo si no te mostramos documentación que

evidencie las palabras que estamos hablando.



¿Por qué debemos entrenar fuerza?


El entrenamiento de fuerza debe ser muy útil para mejorar tus capacidades y

generar analgesia en cuanto a un proceso doloroso. Pero para entender esto,

debemos hablar un poco de la fisiología que está detrás de esta modalidad de

entrenamiento.


El entrenamiento de fuerza trabaja por la vía anaeróbica, en ausencia de

oxígeno. Esto tiene algunas ventajas y desventajas. Las desventajas son la

liberación del lactato y la oxidación que se provoca que puede provocar una

sensación de “rigidez muscular” post-entrenamiento. Pero pese a esto o esas

sensaciones de agujetas, el entrenamiento de fuerza es capaz de liberar

sustancias tan importantes como la dopamina, endorfina y serotonina que son

las principales hormonas inhibidoras del dolor. Es decir, capaces de producir

analgesia en un proceso doloroso.


Pero ¿Y si tengo dolor como voy a entrenar? Pues ahí está la clave de la

cuestión. Hay una frase que me gusta mucho que dice “no elimines,

simplemente adapta”. Muchas veces, nosotros como terapeutas uno de

nuestros objetivos profesionales es guiar al paciente en su proceso de dolor y buscar dosificar el ejercicio para que pueda generar una respuesta positiva terapéutica (por eso se denomina ejercicio terapéutico). Por tanto, intenta si estás ante un proceso de dolor ponte en manos de un profesional y recuerda.

“No hay nada que no puedas hacer o no hacer, simplemente tienes ser lo

suficientemente importante para ti para que se transforme en una prioridad y

sea un objetivo que conseguir. Pues si esto es así, con esfuerzo podrás lograrlo

a medio-largo plazo”.


Espero como siempre que te haya sido interesante este blog y lo hayas visto

útil para entender un poco más a cerca de como funciona el organismo

humano. ¡Y nos vemos en el próximo!

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